22/8/2010

Historia del llamado por muchos "Avivamiento en la Calle Azusa"

En 1905, un pequeño grupo de creyentes afro-americanos, hambrientos por un avivamiento, fueron expulsados de la Segunda Iglesia Bautista de los Angeles. Eventualmente, se comenzaron a reunir en una casa ubicada en la Calle Bonnie Brae, donde el despertar de un avivamiento y manifestaciones espirituales comenzaron atrer a un gran número de personas. El inigualable líder de este grupo fue William Josph Seymor, un hombre humilde e inculto, hijo de padres que habían sido esclavos. Para Seymor, el mensaje del momento era una renovación del Pentecostés, según la evidencia de la llenura del Espíritu Santo, acompañado por el hablar en otras lenguas.

Cuando se esparció la voz de este fuego de avivamiento a través de la ciudad de Los Angeles, multitudes de personas comenzaron a llenar la casa en la Calle Bonnie Brae. Era evidente que se necesitaba un lugar más grande. Finalmente, encontraron un deteriorado edificio vacante en la 312 Calle Azusa, y lo alquilaron. En el pasado, en ese edificio se había congregado la Iglesia Episcopal Africana (AME, por sus siglas en inglés). Sin embargo, la estructura de dos pisos de 40 x 60 pies (12.192 x 18.288 metros) había sido abandonada. Un contratista la utilizaba para guardar materiales de construcción y como establo para almacenar heno y proteger el ganado. Pero en unos pocos días, el sábado 14 de abril de 1906 (con aserrín en el piso, con paja alrededor del altar y dos cajas de madera como púlpito), se celebró el primer servicio en la Misión de la Calle Azusa.

Desde el inicio mismo del avivamiento, el toque soberano de Dios estuvo sobre William Seymour y las personas que lo acompañaron. Durante un período de tres años, el avivamiento continuó 24 horas al día, los siete días de la semana. En ocasiones la asistencia sobrepasó las 1,000 personas. Muchas personas de diferentes partes del mundo llegaron para recibir su "Pentecostés". Aun antes de llegar al lugar del Avivamiento, muchos ya habían sido tocados por el Espíritu Santo. Lo que se ha denominado por muchos el "avivamiento más grande del mundo" ha resultado, en nuestros días, en un vasto ejército de más de 600 millones de creyentes llenos del Espíritu, tocando a cada nación de la tierra.



Aporte Tomado de: Revista "Centenario de la Calle Azusa".